Puja por el 8.000 entre Horacio Serpa y César Gaviria definirá quién se queda con el Partido Liberal

(Tomado de El Tiempo)

El debate, que podría parecer extemporáneo -los hechos ocurrieron en 1994- será el centro de la controversia del congreso liberal que se reunirá en abril próximo.

El ex presidente Gaviria puso el dedo en la llaga: no quiere que el liberalismo cargue más con el lastre histórico del Proceso 8.000 y pretende dejarle ese costo político a quienes fueron sus protagonistas.

Y aunque tenga que ver con hechos pretéritos, lo que Gaviria, como jefe liberal busca, es una especie de purga, para que quienes fueron los principales protagonistas y responsables de esos sucesos ("vergonzosos"), paguen 'políticamente' por ellos. "El liberalismo no puede dejarse atrapar por el pasado y este es el momento para su renovación, para mirar hacia adelante", dijo el ex mandatario en su primera declaración el viernes pasado.

Gaviria no lo sugirió, lo afirmó: "Con la responsabilidad política del 8.000 no pueden cargar sino los protagonistas de entonces".

Y repuso, además, que "hay millones de colombianos, muchos de ellos con simpatías por el liberalismo, que no sienten culpa ni responsabilidad alguna con esos episodios, y que no aceptarían pertenecer a un partido que duda sobre su actitud frente a ese hecho ominoso de nuestra historia".

Serpa desacata jerarquía liberal

Serpa, quien a raíz de los incómodos reparos de Gaviria había dicho que renunciaría a la prescripción y a la preclusión de su causa penal por esos hechos, anunció ayer su "desacato" a la jerarquía liberal que encarna Gaviria. Dijo que mantendrá su "carácter independiente, con criterio liberal".

Y, muy molesto, reiteró que su futuro político no lo decidirá Gaviria, sino que se someterá al veredicto de las bases liberales en el Congreso de abril próximo, lo que anuncia desde ahora un nuevo pulso en el Congreso liberal, igual que ocurrió hace dos años.

Aunque se veían venir, ayer quedaron mucho más marcadas la división entre Serpa y Gaviria y la discusión que determinará el debate previo al Congreso. Y, sobre todo, el interés de Gaviria de desligar a su partido de uno de los más lamentables episodios de la política en toda su historia.

En medio de las ya duras recriminaciones de parte y parte, surgieron nuevas pullas. Serpa, como tratando de ganar adeptos que lo mantengan con vida en el próximo Congreso de su partido, dijo que el liberalismo debe hacerle "una oposición más audaz" al gobierno del presidente Álvaro Uribe.

La confrontación hace presumir que habrá una lucha interna en el liberalismo por quién será más duro contra el gobierno de Uribe y quién se quedará con el partido.

Ataques van y ataques vienen

"Estoy convencido de que entiendes que con la responsabilidad política del ocho mil no pueden cargar sino los protagonistas de entonces".
César Gaviria, ex presidente liberal

"La comunicación del doctor Gaviria me parece exótica e inapropiada. Me voy a mantener con criterio liberal, pero independiente".
Horacio Serpa, ex candidato liberal

Los aliados

Sectores parlamentarios aliados del ex presidente César Gaviria y del ex candidato Horacio Serpa, salieron ayer en defensa de sus tesis.

Por un lado, Piedad Córdoba (cercana a Serpa) sugirió que hay sectores que pretenden sacarlos a ellos del Partido, pero dijo que esa no debe ser la discusión, sino si la colectividad va a asumir una actitud progresista y de ofrecer soluciones a la problemática del país.

En cambio, Juan Manuel Galán, leal a Gaviria, respaldó la tesis del jefe del Partido, pidió a Serpa que entienda que el debate propuesto se debe dar en torno a rechazar la impunidad histórica que rodeó el Proceso 8.000 y evitar que su partido vuelva a correr la misma suerte. Los congresistas también se polarizan.

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