Primera estación: La visita de Bush paralizará la mayor ciudad suramericana

Las medidas de seguridad anunciadas para garantizar la seguridad del presidente estadounidense George Bush durante su visita a Brasil, junto a las protestas previstas por diferentes grupos sociales, prácticamente paralizarán el próximo viernes a Sao Paulo, la mayor ciudad suramericana.

El jefe de Estado de la mayor potencia económica y militar del mundo llegará a Sao Paulo en la noche del jueves y permanecerá en la ciudad hasta la tarde del viernes, cuando viajará rumbo a Uruguay para proseguir una gira que también lo llevará a Colombia, Guatemala y México.

En las poco menos de 24 horas que el gobernante estadounidense estará en esta ciudad de once millones de habitantes y permanentes embotellamientos, unas 3.000 personas serán responsables por su seguridad.

Bush iniciará su agenda oficial en la mañana del viernes con una visita a unas instalaciones en las que la petrolera brasileña Petrobras almacena etanol y mezcla este combustible elaborado a partir de la caña de azúcar con la gasolina que consumen los brasileños.

En el mismo local el gobernante estadounidense tendrá una primera reunión con el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva para discutir sobre un memorando de entendimiento en torno al etanol, combustible que los dos países quieren popularizar en todo el mundo tanto para reducir el consumo de petróleo como la emisión de gases contaminantes.

Los dos mandatarios volverán a encontrarse poco después a varios kilómetros, en el hotel Hilton Sao Paulo Morumbí, para una reunión bilateral y un almuerzo de trabajo.

Tras su reunión con Lula y antes de proseguir rumbo a Montevideo, Bush visitará la organización no gubernamental Meninos do Morumbi, que da asistencia a niños carentes.

La secretaría municipal de Tránsito ya informó que todas las calles por las que pasará la comitiva del presidente estadounidense en sus diferentes desplazamientos serán cerradas al público, lo que puede agravar los ya enormes embotellamientos de la ciudad.

La secretaría, alegando razones de seguridad, se niega a divulgar las calles que serán bloqueadas y los horarios de su cierre, por lo que los paulistanos aún no saben qué locales evitar para no quedar presos en el tránsito durante el recorrido de la comitiva estadounidense.

Además de los 300 agentes estadounidenses que recibieron autorización para andar armados en Brasil, en el esquema de seguridad participarán miembros del ejército brasileño, la Policía Federal y agentes tanto de la Policía Civil como Militar del estado de Sao Paulo, el más poblado y rico del país.

La Policía Militar informó que determinó la movilización de 1.000 de sus uniformados, 300 vehículos entre automóviles, motocicletas y tanquetas, y 24 caballos.

La Policía Civil aportará 300 agentes, 50 coches, una comisaría móvil y seis francotiradores.

La aeronáutica, por su parte, informó que el espacio aéreo sobre Sao Paulo y el uso de los aeropuertos de la ciudad tendrán algunas restricciones puntuales durante la visita de Bush.

Una de las mayores preocupaciones de las autoridades son las protestas anunciadas por los grupos y partidos políticos, entre ellos el oficialista Partido de los Trabajadores (PT), para manifestar su rechazo a la visita de Bush.

Las protestas comenzarán en la tarde del jueves, cuando la Unión Nacional de los Estudiantes (UNE) y organizaciones como el Movimiento de los Sin Tierra (MST) esperan reunir a unas 10.000 personas frente al Museo de Arte de Sao Paulo (MASP).

Pero las marchas y las manifestaciones no se limitarán al jueves, cuando las protestas también estarán vinculadas a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer.

"También realizaremos manifestaciones el viernes. Vamos a quemar muñecos (representando a Bush) y a usar tinta roja para simbolizar las millares de personas muertas por la política de seguridad estadounidense", afirmó el presidente de la UNE, Gustavo Petta.

Como las manifestaciones están previstas en diferentes locales, incluso frente al consulado de Estados Unidos en Sao Paulo y en algunos restaurantes de la cadena estadounidense McDonald's, los paulistanos difícilmente escaparán a los embotellamientos.


(Fuente: Caracol Radio)

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