Ecuador se sume en enorme crisis política por choque de poderes por referéndum
Los partidos de los 57 congresistas no permitirán que los suplentes asuman, mientras que el Tribunal Constitucional aceptó una demanda de inconstitucionalidad de la consulta.
Ecuador
se encuentra en un limbo constitucional de impredecibles consecuencias
debido a una cadena de represalias políticas entre el Parlamento y el
Tribunal Supremo Electoral (TSE), enfrentados por la consulta popular
para una Asamblea Constituyente.
Todo originado en el hecho de
que los 57 diputados destituidos el miércoles por el TSE no serán
remplazados por sus suplentes (como lo dispone la ley), según
anunciaron los partidos afectados.
En consecuencia, los 43
diputados que respaldan la convocatoria de la Constituyente no pudieron
sesionar ayer por falta de quórum -en un parlamento de 100 curules, se
requiere la mitad más uno (51) para trabajar-; y ayer solo se
presentaron 28.
Pero el choque de trenes no termina ahí. Ayer,
el Tribunal Constitucional (TC), máxima instancia en asuntos
relacionados con la Carta Magna en el país, aceptó tramitar la demanda
por inconstitucionalidad contra la convocatoria a la consulta popular.
El recurso fue interpuesto por varios diputados de oposición.
El
tramite podría tardar 45 días para un pronunciamiento, pero el
presidente Correa se anticipó a declarar que el Ejecutivo no reconocerá
ninguna resolución que entorpezca un proceso electoral en marcha: "No
permitiré que se obstruya el derecho del pueblo a manifestarse a favor
de una Asamblea Constituyente que reforme el Estado".
El
mandatario cuestiona la conformación del TC, integrado por vocales
designados por los congresistas, y que pertenecen a los mismos partidos
que conforman la mayoría de oposición.
El lío político empezó el
martes cuando Jorge Acosta, presidente del TSE, fue destituido por el
Congreso por darle paso a la consulta popular.
La reacción no se
hizo esperar y el TSE decidió destituir a los 52 legisladores y a otros
cinco que iniciaron un juicio político a cuatro vocales del organismo
electoral por haber dado paso a la consulta con un estatuto que no fue
conocido por el Congreso y que en su redacción establecía la
posibilidad de dejar cesantes a los diputados que apenas asumieron el 5
de enero pasado.
El presidente Correa apoyó la decisión del
TSE, y la fuerza pública, con alrededor de 400 hombres, impidió ayer a
los destituidos ingresar al Palacio Legislativo.
Ante este
panorama el único que parece haber quedado como ganador es Correa, que
recibió el apoyo masivo de organizaciones sociales indígenas alineadas
con la tesis de la realización de la Asamblea Constituyente con plenos
poderes.
"Las mafias políticas se equivocaron cuando creyeron
que en el Congreso iban a hacer lo que les diera la gana, se acabaron
los impostores y los farsantes, vamos a la Asamblea Constituyente.
Están
vencidos, hagan lo que hagan la consulta es irreversible y la asamblea
también. Pronto tendremos una patria altiva y soberana", dijo el
mandatario desde un balcón del Palacio de Gobierno donde agradeció el
respaldo de las organizaciones sociales.
Decisión salomónica
Para
salir de la crisis, el presidente del Congreso, Jorge Cevallos, propuso
que el Congreso deje sin efecto la resolución en que sustituyó al
presidente del TSE, y a su vez el organismo electoral invalide su
decisión de destituir a los 57 legisladores: "Si se han cometido
excesos de parte y parte, los excesos tienen que desaparecer de parte".
Cevallos,
que se mantiene en funciones por no haber participado en la destitución
de Acosta, convocó a los diputados para una nueva sesión el próximo
martes y anunció que en estos días "intentará abrir un diálogo entre
los partidos" para resolver el impasse y defender la institucionalidad
del Parlamento que parecería estar inmerso en un limbo constitucional.
Para
los dirigentes de los partidos políticos, aceptar la destitución de los
congresistas y poner en su lugar a sus suplentes "sería aceptar la
decisión ilegal del TSE".
Un limbo que para el director de la
Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Flacso, Adrián Bonilla,
tiene como gran perdedor al Congreso. "De momento, el Parlamento no ha
sido disuelto. El problema está en que hoy no se sabe cómo está
constituido, si por los destituidos o por los suplentes y la única
forma de resolver este asunto es con decisiones políticas y no
jurídicas".
Por su parte, el analista guayaquileño Luis Arzube
comentó que "el país va directamente a la ruptura del Estado de derecho
y a una grave crisis económica, pues jamás el Ecuador había dado tantas
muestras de inestabilidad e inseguridad".
Mientras, los diputados destituidos
sesionaron en un hotel de Quito donde se produjeron enfrentamientos con
manifestantes gobiernistas.
Los afectados anunciaron demandas
ante organismos internacionales como la OEA "por el rompimiento de la
Carta Democrática" El diputado Carlos Larreátegui enfatizó que Ecuador
está "frente a una dictadura", y la parlamentaria Silka Sánchez aseguró
que no aceptarán la decisión de "un aprendiz de dictador", al referirse
a Correa.
Pero Bonilla considera que una demanda internacional
como la propuesta por los diputados depuestos es difícil de argumentar
porque no fueron destituidos por el gobierno y por lo tanto no existe
un sustento para que se hable de un gobierno de facto o una dictadura.
MAGGY AYALA SAMANIEGO
PARA EL TIEMPO
DESDE QUITO
(Tomado de El Tiempo)









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