Primero de Mayo de 2007
Por: Alejandro Arenas

La celebración del primero de mayo, como fecha recordatoria de las luchas obreras en defensa de los derechos de los trabajadores que en todos los países del mundo derivan su sustento del pago compensatorio a su esfuerzo diario en fábricas, talleres y oficinas, es uno de los grandes pasos que ha dado la humanidad en reconocimiento a ese esfuerzo que beneficia no sólo a la sociedad en general sino a los poderosos capitalistas, en particular, que acrecientan día a día tesoros inmensos guardados en el sistema financiero.
Por eso es inexplicable cómo existen países, Colombia por ejemplo, donde esta fecha despierte la animadversión y el encono de quienes principalmente se benefician del esfuerzo y la vida de los asalariados. Fue en el gobierno de López Pumarejo, en el cuatrienio de 1934 al 38, cuando se expidieron las primeras leyes laborales que culminaron en un Código del Trabajo, pero al mismo tiempo desde los sectores reaccionarios de la plutocracia se iniciaba una lucha feroz contra el gobierno que protegía a los nacientes sindicatos. La derecha fascistoide que admiraba a Hitler, Mussolini y Franco, incentivada por los dueños del capital, atacaron a López hasta hacerlo renunciar en su segundo mandato. Vino en 1948 el asesinato de Gaitán y se acentuó la persecución hacia los sindicatos y el partido que los defendía.
Sin embargo todo ese intento ha llegado hoy, después de medio siglo, para desmantelar las actuales asociaciones sindicales, asesinando a sus líderes y despedazando las leyes laborales que hoy no son más que un engaño. Un notorio desempleo permite que a la gente se le paguen salarios de hambre y se exploten a mujeres y niños. Además, la venta de empresas a capitalistas extranjeros ha sido un duro golpe para la economía nacional. También cabe preguntar dónde están los dineros de las privatizaciones de las empresas públicas? No se ha explicado todavía. Qué espera en el futuro a los trabajadores colombianos? Tendrán que morir por inanición? Sin prestaciones sociales, sin salud, sin pensiones que garanticen una vejez llevadera?
No es un secreto que en Colombia hablar a favor de las clases más pobres se ha convertido en un riesgo, lo hemos visto en el caso del Senador Petro y de Piedad Córdoba, amenazados para impedir que hablen. Parece que sobre el país se cierne un lema tenebroso: PROHIBIDO PENSAR, PROHIBIDO HABLAR. Miles de ojos vigilan al ciudadano común y se estimula la delación por medio de falsos positivos con el incentivo de millonarias sumas. Cuatro millones de “cooperantes” despliegan sus alas de pájaros de mal agüero sobre campos y ciudades.
Sin embargo en esta fecha, Primero de Mayo del 2007, nuestro pueblo tiene la esperanza de que bajo el cielo de la amada patria surja una verdadera democracia, sin sombras, sin miserias, sin muertos ni secuestrados y que “esta guerra de clases” que ya dura 68 años, se acabe y el espectro brutal de tumbas, motosierras y desaparecidos se borre para siempre en la memoria de cada uno de los colombianos.

La celebración del primero de mayo, como fecha recordatoria de las luchas obreras en defensa de los derechos de los trabajadores que en todos los países del mundo derivan su sustento del pago compensatorio a su esfuerzo diario en fábricas, talleres y oficinas, es uno de los grandes pasos que ha dado la humanidad en reconocimiento a ese esfuerzo que beneficia no sólo a la sociedad en general sino a los poderosos capitalistas, en particular, que acrecientan día a día tesoros inmensos guardados en el sistema financiero.
Por eso es inexplicable cómo existen países, Colombia por ejemplo, donde esta fecha despierte la animadversión y el encono de quienes principalmente se benefician del esfuerzo y la vida de los asalariados. Fue en el gobierno de López Pumarejo, en el cuatrienio de 1934 al 38, cuando se expidieron las primeras leyes laborales que culminaron en un Código del Trabajo, pero al mismo tiempo desde los sectores reaccionarios de la plutocracia se iniciaba una lucha feroz contra el gobierno que protegía a los nacientes sindicatos. La derecha fascistoide que admiraba a Hitler, Mussolini y Franco, incentivada por los dueños del capital, atacaron a López hasta hacerlo renunciar en su segundo mandato. Vino en 1948 el asesinato de Gaitán y se acentuó la persecución hacia los sindicatos y el partido que los defendía.
Sin embargo todo ese intento ha llegado hoy, después de medio siglo, para desmantelar las actuales asociaciones sindicales, asesinando a sus líderes y despedazando las leyes laborales que hoy no son más que un engaño. Un notorio desempleo permite que a la gente se le paguen salarios de hambre y se exploten a mujeres y niños. Además, la venta de empresas a capitalistas extranjeros ha sido un duro golpe para la economía nacional. También cabe preguntar dónde están los dineros de las privatizaciones de las empresas públicas? No se ha explicado todavía. Qué espera en el futuro a los trabajadores colombianos? Tendrán que morir por inanición? Sin prestaciones sociales, sin salud, sin pensiones que garanticen una vejez llevadera?
No es un secreto que en Colombia hablar a favor de las clases más pobres se ha convertido en un riesgo, lo hemos visto en el caso del Senador Petro y de Piedad Córdoba, amenazados para impedir que hablen. Parece que sobre el país se cierne un lema tenebroso: PROHIBIDO PENSAR, PROHIBIDO HABLAR. Miles de ojos vigilan al ciudadano común y se estimula la delación por medio de falsos positivos con el incentivo de millonarias sumas. Cuatro millones de “cooperantes” despliegan sus alas de pájaros de mal agüero sobre campos y ciudades.
Sin embargo en esta fecha, Primero de Mayo del 2007, nuestro pueblo tiene la esperanza de que bajo el cielo de la amada patria surja una verdadera democracia, sin sombras, sin miserias, sin muertos ni secuestrados y que “esta guerra de clases” que ya dura 68 años, se acabe y el espectro brutal de tumbas, motosierras y desaparecidos se borre para siempre en la memoria de cada uno de los colombianos.









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