El misterioso traslado de la Base de Manta
Faltando siete meses para que expire el convenio por el cual Ecuador cedió, durante diez años, la Base Militar de Manta a los Estados Unidos, abundan las especulaciones sobre el eventual traslado de la base, o al menos de todos sus equipos en diferentes instalaciones militares, a nuestro país.
En 2008 el presidente Uribe aseguró que si Estados Unidos requería instalar una base militar, su Gobierno no se opondría. Algunos meses después y en franca contradicción, el canciller Jaime Bermúdez afirmó que Colombia no albergaría ninguna base militar. El tema resurgió el pasado mes de marzo, cuando el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, ofreció a Estados Unidos “ampliar las facilidades en algunas bases aéreas” para suplir el cierre de Manta. A principios de esta semana, el embajador estadounidense en Bogotá, William Brownfield, señaló que los dos países están analizando la forma en que podrían usarse instalaciones militares colombianas para sustituir las operaciones de Washington en la base aérea ecuatoriana.
Las declaraciones del Embajador evidenciaron la falta de claridad del Gobierno en el manejo de las gestiones sobre el posible traslado de las operaciones de Manta. El día martes, el comandante de las Fuerzas Militares colombianas, general Freddy Padilla, confirmó que el Gobierno colombiano se encuentra negociando con el estadounidense el traslado de los equipos de la base a Colombia, pues el “enorme servicio en la lucha contra el narcotráfico” que estaba prestando la base militar de Manta debía mantenerse. Al día siguiente, sin embargo, el Canciller reiteró que “aquí no habrá un reemplazo ni habrá una nueva base militar”.
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