Democracia más allá de la aritmética
Modificar, entonces, la Constitución que tanto trabajo ha costado ensamblar, para prolongar el período del presidente en ejercicio, no sólo implica una ruptura de gravísimas consecuencias —muchas de las cuales han quedado evidenciadas ya con la primera reelección de Álvaro Uribe—, sino además una grave cuestión de ética política que pesará de manera indeleble sobre los hombros del Primer Mandatario y de quienes lo acompañan, soberbios, en ese propósito.
No huelga repetir una vez más las consecuencias: se desequilibran en profundidad los delicados mecanismos de relojería que, a fuerza de limitar los poderes, son parte de la esencia irrevocable del Estado de Derecho. Pero aún más grave, se regresa a la vieja idea —que creíamos derrotada— de que quien gana, lo arrebata todo. Porque de manera abrupta, o casi imperceptible, se van eliminando esferas pluralistas que exigían la coexistencia de diversos poderes. Es el triunfo electoral como patente de corso en un macabro juego de todo o nada.
Fuente | Democracia más allá de la aritmética | ELESPECTADOR.COM







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