Renta de guerra
(Por: Alfredo Molano) A riesgo de seguir en la lista negra que tiene el Gobierno lo que a ratos me honra, creo que el principal problema que afronta el país no es la pobreza ni la falta de educación ni de vías, ni todo ese paquete que nos venden e imponen a diario, sino la guerra.
Que no es absurda aunque sea dolorosa; tiene causas, tiene modos y, sobre todo, tiene beneficiarios. Se puede pensar, como muchos, que la guerrilla no es derrotable en el campo de batalla. Lo cree un gran sector de izquierda; la derecha lo niega, por supuesto, y considera la tesis una velada apología del delito. La guerra irregular tiene su historia. Al comienzo del Frente Nacional las guerrillas liberales habían entregado todas las armas; las comunistas habían guardado algunas y los chulavitas y militares habían sido perdonados por “exceso de celo” en el cumplimiento de sus obligaciones. Pero un par de años después los militares se habían dado mañas de sacar de nuevo de su cueva al tigre, envalentonados, además, por la doctrina de la Guerra Fría. Y el tigre salió. Los liberales llamados comunes del sur del Tolima, herederos de las peleas del indio Quintín Lame, y los liberales de San Vicente de Chucurí, herederos de Rafael Rangel, volvieron a las armas. Los primeros como Farc, los segundos como Eln.
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